Yemas sobrantes: cómo conservarlas y qué preparar con ellas

Una cosa muy común en la cocina es que tengas yemas o claras sobrantes, porque muchas recetas usan solo una de estas partes del huevo. O bien puede pasar si sigues una dieta especial. En mi casa pasa que siempre tengo yemas de sobra porque mi papá por motivos de salud solo come la clara, y cada mañana quedan dos yemas huérfanas.

Para mí es la excusa perfecta para preparar algunas de mis recetas favoritas (sigue leyendo y te cuento cuáles son). Pero primero vamos a ver cómo conservar las yemas que te sobran para usarlas luego.

Guardarlas en la nevera por uno o dos días

Si las yemas están frescas y piensas usarlas pronto, puedes meterlas en la nevera. Ponlas en un envase pequeño, cúbrelas completamente con agua y tapa bien el recipiente. [Se agregó «completamente» y «tapa bien el recipiente» para que el método funcione correctamente.] Así se conservan bien durante un par de días. Solo recuerda que siempre debes cocinarlas antes de comerlas. Los huevos tienen muchos nutrientes, y eso también los hace un lugar cómodo para que crezcan bacterias, así que mejor prevenir.

Congelarlas hasta tres meses

La congelación también es una buena opción. Pero ojo, el frío cambia un poco la textura de las yemas. Se gelifican y se vuelven más viscosas. [Cambié «las proteínas se desnaturalizan» por «se gelifican» que es el término correcto para lo que ocurre con el frío.] Para algunas recetas eso es una ventaja (por ejemplo, para la mayonesa), pero para otras no tanto. Pero tampoco es mal de morirse, por el contrario se puede arreglar fácilmente.

Si vas a usar las yemas en recetas dulces, bátelas con un poco de azúcar o sirope de glucosa. Yo pongo media cucharadita por cada cuatro yemas, pero según varios libros de cocina el cálculo debe ser de aproximadamente el 5% de la cantidad de yemas.

Si las piensas usar en comidas saladas, entonces bátelas con un poco de sal. Una vez que estén bien mezcladas, las pones en una cubitera de silicona y directo al congelador.

Cómo descongelarlas

Cuando quieras usarlas, solo sácalas del congelador media hora antes. Van a volver a tener el aspecto de una yema fresca. Y un dato útil, una cucharada de huevo batido es más o menos a una yema de huevo mediano. 

Usos que le doy a las yemas congeladas

Como dije antes, en mi casa es común tener yemas sobrantes. Suelo congelarlas y cada tanto usarlas para preparar recetas puntuales. Estas son mis tres favoritas:

Flan de vainilla

Me encanta el flan, y las yemas congeladas son la excusa perfecta para preparar un uno bien cremoso. También sirven para preparar otras recetas similares como el quesillo venezolano o una leche asada.

Aquí encuentras la receta de flan de vainilla.

Carbonara extra cremosa

La carbonara te queda más cremosa cuando usas solo yemas. Lo descubrí justo cuando indagaba qué hacer con las yemas sobrantes. En mi casa todos amamos la carbonara, así que es un plan ganar-ganar: hago buen uso de las yemas sobrantes y además almorzamos carbonara.

Si te apetece probar, aquí te dejo la receta de carbonara.

Ponche crema venezolano

Si bien el ponche crema es una bebida típica de la navidad, nada impide prepararla en cualquier otro momento del año. Y tener yemas congeladas es una invitación a una velada navideña anticipada. También es la oportunidad de experimentar con ingredientes como cacao, pasitas, arequipe o café, que son algunas versiones populares del ponche crema.

¿Te animás a preparar ponche crema en mayo? Si la respuesta es sí, aquí te comparto la receta.

Otras ideas que también funcionan muy bien

Las anteriores son mis favoritas, pero hay más opciones para aprovechar las yemas. Una salsa holandesa, que puedes hacer con esta receta de Freddy Ismael Almirano. También puedes hacer una crema pastelera para rellenar una torta de cumpleaños. O una mayonesa casera con puras yemas, que si no lo has probado te cuento que tiene una textura bastante buena, y te lo digo yo que no soy fan de la mayonesa.

Espero que la próxima vez que te sobren unas yemas ya no las veas como un estorbo, sino como el comienzo de un flan, una carbonara o incluso un ponche crema en pleno mayo.

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