¿Se puede cultivar ají en casa?
La respuesta corta es sí. Y no necesitas un jardín grande ni experiencia previa, porque el ají es una planta que se deja cultivar en espacios pequeños. En casa suelo usar las semillas de ají dulce, el más usado en muchas recetas venezolanas. Pero también he hecho intentos con ají amarillo y otras variedades.
Como la jardinería en general, cultivar ají es una actividad genial para relajarse y desconectar de las pantallas, pero lo mejor llega cuando cosechas tus primeros ajíes, los presumes y preparas alguna de tus recetas favoritas con ellos, entonces ese termina siendo tu mejor guiso del año.
Lo que necesitas para empezar
Consigue semillas de un ají maduro, puedes comprarlas o sacarlas de un ají que hayas comprado en el mercado. Si usas un ají fresco, elige el más grande y sano, el más bonito que encuentres, uno con la piel brillante y sin manchas.
Para sacar las semillas, abre el ají con cuidado, las semillas están pegadas a la placenta blanca de adentro. Y si quieres asegurarte de que el ají es dulce, prueba un poquito de esa parte blanca con la punta de la lengua. Así confirmas el nivel de picante antes de sembrar.
Preparar las semillas
Lava las semillas para quitarles los restos de pulpa. Luego ponlas a secar sobre papel periódico o una servilleta por uno o dos días, que no queden amontonadas. Cuando estén secas, guárdalas en una bolsa hermética o un frasco de vidrio oscuro.
Anota la variedad y la fecha, puede parecer obvio, pero cuando tienes cinco macetas iguales, no sabes cuál es el dulce y cuál el picante hasta que lo pruebas, creeme yo lo aprendí por las malas.
Si no vas a sembrar de inmediato, guarda las semillas en un lugar fresco y oscuro, la nevera sirve siempre que estén bien secas.
El paso antes de sembrar
Cuando decidas sembrar, debes hidratar las semillas. Hay quienes me han sugerido usar té de manzanilla concentrado porque protege contra hongos, pero yo suelo usar solo agua. Pon las semillas en el agua y déjalas entre 2 y 8 horas. Esto ayuda a que la capa de la semilla se ablande y salga la raíz con más facilidad.
No dejes las semillas más de 8 horas en el agua. Si se pasan, el embrión se ahoga y la semilla muere.
Momento de sembrar
Prepara una mezcla de tierra con buena aireación. Si estás empezando, usa compost y arena de río (es lo que yo uso). Si quieres algo más elaborado, usa esta mezcla que alguien que sabe mucho más que yo me ha sugerido:
- 10 partes de tierra negra.
- 1 parte de perlita (para que las raíces respiren).
- 1 parte de vermiculita (para retener la humedad justa).
Usa un semillero con agujeros en el fondo para que drene el agua.Si la palabra semillero te hace pensar en algo complicado, no temas. Es tan simple como reciclar envases de plástico y hacerles agujeros con un taladro o un clavo caliente.
Entierra la semilla a solo 5 milímetros de profundidad. Si la hundes más, no tendrá fuerza para salir. Riega siempre con pulverizador para no mover la tierra.
Cuidados mientras germina
El ají, al igual que la albahaca, es de esas plantas que ama el sol, y por ello necesita calor para germinar. La temperatura debe estar entre 24 y 35 grados. Lo ideal es cerca de 30 grados, si vives en un país tropical como Venezuela, no tendrás problemas. Pero si vives en un país con estaciones, lo mejor será que lo hagas en primavera o verano, y que tomes previsiones como mantener el semillero en el interior en los momentos fríos del día.
Mantén la tierra húmeda pero no encharcada, para lograrlo solo riega con pulverizador cuando veas que la superficie se empieza a secar.
Mantén tu semillero en el interior cerca de una ventana o en un lugar con sombra durante el día, ya que la luz debe ser indirecta hasta que brote la planta. Cuando veas las primeras hojas, empieza a darle sol directo poco a poco. La primera semana, unos 20 o 30 minutos de sol suave en la mañana. La segunda semana, una hora diaria. Ve aumentando hasta que reciba entre 6 y 8 horas de sol.
La germinación puede tardar de una a diez semanas, según la variedad. No te preocupes si no ves resultados rápido, tener un huerto es cosa de paciencia. Confía en el proceso, lo importante es mantener la temperatura y la humedad.
Cuándo pasar a una maceta más grande
El momento de trasplante es un mes luego de la siembra, en ese punto la planta estará lista para el trasplante definitivo. El ají dulce común, ese verde, amarillo o rojo que consigues en cualquier mercado, puede estar cómodo en 10 litros por ser una planta más compacta. Pero otras variedades como ají margariteño o el ají amarillo, necesita macetas de 15 a 30 litros.
Al trasplantar, riega abundante para asentar la tierra, y tras ese primer riego, vuelve a un riego moderado. Recuerda que el exceso de agua puede pudrir las raíces, así que evita encharcamientos.
Floración, polinización y cosecha
El tiempo que tardará tu planta de ají varía según factores como la variedad, el clima y que tan bien cuides de ella. Además, debes tener en cuenta que antes de la cosecha viene la floración, ese momento en que tu planta empieza a llenarse de pequeñas flores blancas.
Si cultivas en exterior, el viento y los insectos se encargan de polinizarlas solos. Pero si tu planta está en un balcón cerrado o en interior, puede que las flores caigan sin dar fruto. En ese caso hay trucos sencillos para ayudar a tu mata de ají con la polinización, como por ejemplo puedes ayudarla sacudiendo suavemente el tallo o usando un pincel pequeño en las flores.
Pero en general solo debes esperar entre tres y seis meses. Los ajíes están listos cuando alcanzan su color final: rojo, amarillo o naranja, según la variedad. Se amable con tu planta, y córtalos con una tijera para no dañar la rama.
Cultivar ají es más fácil de lo que parece, y mucho más satisfactorio de lo que imaginas. Si quieres seguir aprendiendo, suscríbete a nuestra newsletter. Cada mes, algo nuevo para tu huerto.
