¿Se puede cultivar albahaca en agua? Se puede, y es más fácil de lo que crees

En un post anterior vimos cómo cultivar albahaca en maceta. Y como creo que esta planta es imprescindible en cualquier casa, hoy te muestro un truco aún más fácil: cultivarla solo con agua.

Es ideal para apartamentos pequeños, con una ventana basta para tener tu propio huerto. Y créeme, tener albahaca recién cortada para tus recetas es una bendición total.

Lo mejor es que puedes empezar sin semillas. ¿Tienes albahaca del super o un conocido que la cultive? Perfecto. Usa el método del esqueje: corta un tallo y déjalo enraizar en agua. Es rápido, sencillo y funciona de maravilla.

Sin embargo, para ser claros, no puedes cultivar albahaca en agua. Puedes enraizar en agua, pero luego debes pasarla a un matero con tierra. 

Aquí te cuento cómo hacerlo.

Paso a paso para enraizar albahaca en agua

No quiero darte demasiadas vueltas, así que pongamos de una vez manos a la obra:

  • Selecciona el tallo: Elige las ramas más altas y gruesas; son las que tienen más fuerza para generar raíces.
  • Corta: Usa tijeras desinfectadas para hacer un corte limpio. El tallo debe medir aproximadamente cuatro dedos de largo desde la última hoja.
  • Busca un vaso o botella de vidrio: Pon el tallo en tu recipiente con agua, pero llénalo solo hasta la mitad. Si pones demasiada agua, el tallo puede asfixiarse y secarse antes de brotar las raíces.
  • Limpia las hojas: Este paso es importantísimo. Si las hojas inferiores tocan el agua, quítalas con cuidado. Si no, se pueden pudrir y contaminar el agua.
  • Ponlo en un lugar adecuado: Necesita mucha claridad, pero en esta fase nada de sol directo. El sol a través del vaso podría «quemar» las raíces jóvenes.

Atención con los tiempos

El enraizado de albahaca en agua es muy rápido, así que mantente atento:

  • Día 5–6: empezarás a notar los primeros brotes de raíces.
  • Día 8–10: las raíces ya serán visibles y estarán listas para el cambio.

Yo recomiendo cambiar el agua cada dos o tres días para que no tome mal olor y las raíces se mantengan sanas.

Transplanta a una maceta

Una vez que las raíces hayan crecido, te sugiero pasarla a una maceta con tierra. El agua sirve para empezar, pero no es su hogar definitivo. No conviene dejar la albahaca siempre en agua.

Escoge una maceta de unos 15 centímetros de profundidad, llénala con tierra con buen drenaje, para que no se encharque, y planta tu esqueje en el centro.

Luego, colócala en la ventana o el patio. A la albahaca le encanta el sol. Ponla donde reciba al menos seis horas de luz directa.

Después de un mes, ya tendrás una planta lo suficientemente grande como para cosechar tus primeras hojas. Como regla general, no debes podar más de un tercio de la planta. Yo suelo tener dos o tres albahacas, así nunca tomo más de lo que la planta me puede dar.

¿Por qué es importante transplantar el esqueje?

Aunque es tentador dejarla en un vaso decorativo, te recomiendo pasarla a tierra por dos razones:

  • Falta de nutrientes: La albahaca necesita suelo fértil para desarrollar todo su sabor y aroma. El agua sola no le da el alimento que requiere a largo plazo.
  • Riesgo de pudrición: Las raíces son sensibles y no les gusta el encharcamiento. Si la dejas mucho tiempo sumergida después de que ya tiene raíces, el tallo empezará a pudrirse.

En resumen: usa agua para enraizar tus esquejes de albahaca rápidamente, pero después pásala a tierra bien abonada y con buen drenaje si quieres hojas grandes, sabrosas y una albahaca que dure.

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