Consejos para cultivar albahaca sana y sabrosa todo el año
Hay tantas razones para cultivar albahaca fresca todo el año. Tantas recetas para preparar, también para la buena suerte o simplemente por el placer de tener una mata aromática en tu huerto, incluso si tu huerto es solo la ventana de tu apartamento.
Cultivar albahaca es además, como la jardinería en general, una manera genial de relajarnos y lidiar con el estrés. La albahaca tiene la particularidad de ser una planta fácil de cultivar, y el contacto con la tierra tiene múltiples beneficios para la salud.
¿Cómo empezar a cultivar albahaca?
Para iniciar el cultivo de albahaca existen dos métodos principales. El tradicional desde semilla y un atajo muy efectivo a través de esquejes. Ambos caminos son fáciles, incluso para principiantes. No hay que complicarse, solo elige el que mejor te parezca. O diviértete probando ambos (y cuéntanos tu experiencia).
- Reproduce desde semilla: Usa un sustrato con buen drenaje, coloca las semillas a 0.5 cm de profundidad y mantén húmedo y cálido, en el interior de tu casa. Sé paciente, y en 5-15 días tendrás pequeñas plántulas de albahaca. Trasplántalas cuando midan 8-10 como, y ponlas en un lugar donde lleven sol directo.
- Desde esqueje: Muchos consideran este método un atajo, ya que te permite tener tu planta de albahaca en solo pocos días. Corta un tallo de una planta existente, o de la albahaca que compraste en el supermercado. Quita las hojas inferiores y colócalas en agua. En una semana saldrán raíces, y podrás trasplantar a tierra, y ya tienes una nueva planta.
¿Qué necesita la albahaca para estar sana y bonita todo el año?
En Limón Recetas consideramos que cada planta tiene su propio lenguaje del amor. Sólo debes aprender el lenguaje de tu albahaca y cuidarla según sus necesidades de luz, agua, sustrato y temperatura. Entender esto, no solo es importante para tener una mata saludable, sino que también influye en la intensidad de su aroma y sabor, algo clave si piensas usar la albahaca fresca en tus recetas.
La buena noticia es que a diferencia de otras especies, la albahaca no es muy exigente. Por eso es ideal para quienes comienzan un huerto.
Luz solar: necesita mucho sol
La albahaca necesita mucha luz para crecer fuerte y debe recibir sol directo durante varias horas al día. Sin embargo, en climas muy calurosos, el sol directo del mediodía puede quemar sus hojas. En esos casos, lo ideal es ponerla en un lugar con sol por las mañanas y sombra parcial por la tarde, o junto a una ventana muy luminosa en el interior.
Riego: evita el encharcamiento
La albahaca adora el agua, especialmente en las épocas de más calor. Se debe regar con frecuencia, incluso a diario si es necesario, para mantener el sustrato siempre húmedo.
Pero no hay que excederse, recuerda que incluso en el amor los excesos son malos. Y con la albahaca es vital evitar el encharcamiento, ya que la acumulación de agua en la base puede pudrir las raíces y matar a tu planta de albahaca.
Un buen indicador de un riego incorrecto, ya sea por exceso o por defecto, es la aparición de hojas amarillas en la parte inferior de la planta. Si ves este signo, entonces revisa el sustrato y ajusta el riego.
Sustrato: abonado y con buen drenaje
Como comentábamos antes, el encharcamiento puede ser mortal, y el suelo puede jugar a favor o en contra de esto. Lo ideal para la albahaca es un sustrato fértil, rico en materia orgánica como el humus, y, sobre todo, con buen drenaje.
Y recuerda que si estás cultivando albahaca en una maceta, asegúrese de que esta tenga un diámetro mínimo de 15 cm para permitir un desarrollo adecuado de las raíces.
Temperatura: protegela del frío
La albahaca es una planta originaria de las regiones tropicales de Asia, es decir climas cálidos. Su peor enemigo es el frío. Esta es la razón de que sea tan vulnerable a las heladas, y que las bajas temperaturas sean letales.
¿Qué hacer si vives en un lugar frío? Durante el invierno, es recomendable cultivarla en el interior. Si normalmente la tienes afuera en un patio en la ventana y hay riesgo de heladas tardías en primavera, lo mejor será que la cubras con un velo de invierno. O sencillamente que la mantengas en el interior, sacándola solo lo suficiente para que se asolee cada día.
Mantenimiento para una cosecha abundante
Una vez le has dado a la albahaca todo lo necesario para que crezca sana, aún queda trabajo por hacer. Las plantas necesitan de mantenimiento regular para que crezca frondosa y con el mejor sabor posible.
Poda para estimular el crecimiento
La poda no solo mantiene la planta con una forma bonita, sino que también estimula un crecimiento más denso y saludable. La técnica clave es el «pellizco» o «pinzado», que consiste en retirar con los dedos el brote superior de cada tallo, justo por encima de un par de hojas.
Esto obliga a la planta a ramificarse, creando un porte más compacto y una mayor producción de hojas. Además, previene la floración prematura, que puede debilitar tu mata, y dar un sabor amargo a las hojas.
Si vives en un clima cálido como el que tenemos en Venezuela, es muy importante podar para evitar la floración constante, y el inevitable debilitamiento de la planta.
Cosecha en el momento correcto
El mejor momento para cosechar es en verano, justo antes de que la planta comience a florecer. Realice el corte en los tallos, siempre por encima de un par de hojas o de una yema.
La regla de oro es no cortar más de un tercio de la planta cada vez. Esto es verdaderamente importante.
Plagas y problemas comunes
La mosca blanca es el principal enemigo de la albahaca, y puede ser todo un dolor de cabeza para ti. También pueden aparecer caracoles si está en el exterior.
En condiciones de exceso de humedad, la planta puede ser atacada por hongos. Mantén un riego equilibrado y una buena ventilación para prevenir estos problemas.
¿Cómo conservar la albahaca cosechada?
Lo ideal es usar las hojas una vez las has cortado. Pero si cortas de más, o si luego de podar te han quedado demasiadas hojas, entonces puedes recurrir a algunos métodos para conservarlas y poder disfrutar de su sabor más allá del momento del corte.
Aunque nosotros siempre aconsejamos planificar un buen pesto o unos fideos verdes peruanos para el día de la poda. Esto es una idea ganar ganar.
- Fresco (corto plazo): Para mantener los tallos frescos durante una semana, ponlos en un vaso con un poco de agua, como si fuera un ramo de flores, y déjalos en la mesa de la cocina.
- Secado: Un método tradicional que puedes probar es colgar los tallos boca abajo en un lugar seco, bien aireado y alejado de la luz solar directa. Una vez secas, las hojas se pueden desmenuzar y guardar para usar como cualquier otra hierba seca en tu condimentero.
- Congelado: Para conservar por más tiempo, manteniendo el sabor fresco, la congelación es una excelente opción. Puedes congelar las hojas enteras o trituradas.
- En aceite: Otra técnica genial es guardar las hojas frescas en un frasco de vidrio con una pizca de sal y cubrirlas completamente con aceite de oliva. Esto crea un aceite aromatizado que puedes usar para aderezar ensaladas y otros platos.
