¿Se deben guardar los huevos en la nevera? Un pequeño misterio de la cocina, resuelto
En muchos países de Latinoamérica encuentras los cartones de huevos tranquilamente en un estante, a temperatura ambiente. Por ello, tu primer instinto puede ser dejarlos en el mesón, sin refrigerar. Pero tu abuela o tu mamá te dicen que los pongas en la nevera.
Entonces te preguntas si se deben guardar los huevos en la nevera, o no. La verdad es que, una vez los huevos llegan a tu cocina, la nevera es el mejor lugar para guardarlos hasta el momento que los vayas a usar. Veamos por qué.
En la tienda, búscalos sin refrigerar
Parece contradictorio, ¿verdad? Que te diga que al final van a la nevera, pero que en el supermercado los veas fuera. La clave está en la cutícula, esta es una capa protectora natural que recubre el huevo fresco y sella sus poros, actuando como un escudo contra bacterias como la salmonella.
Como en muchos países los huevos no se lavan de manera industrial, la cutícula se mantiene intacta. Por eso pueden transportarse y estar en la tienda sin frío.
Otra razón importante por la que los huevos no suelen refrigerarse en los supermercados es evitar cambios bruscos en la temperatura. Si los huevos se venden refrigerados y tú los sacas al calor para llevarlos a casa, el cambio de temperatura hace que «suden».
Esa humedad en la cáscara puede arrastrar bacterias hacia adentro y debilitar la protección natural. Por eso, en la tienda, es mejor que estén fuera.
Una vez en casa, se deben guardar los huevos en la nevera
Pero aunque los compres fuera de la nevera, al llegar a casa sí debes guardarlos en el refrigerador. Y no los saques hasta el momento de preparar alguna receta.
¿Por qué? Te doy tres razones de peso:
- Los mantiene frescos por más tiempo: El frío frena el reloj interno del huevo. Así conserva mejor su textura y sabor.
- Seguridad: En nuestros climas cálidos, el calor acelera el deterioro y ayuda a que cualquier bacteria se multiplique. La nevera pone todo en pausa.
- Refuerza la protección: La cutícula es buena, pero el frío constante es una capa extra de seguridad, sobre todo si no los vas a usar inmediatamente.
Un tip de adicional: Guárdalos en la caja original (de cartón o plástico) y colócalos en un estante del medio de la nevera, nunca en la puerta. La puerta sufre altibajos de temperatura cada vez que la abres, mientras que el interior se mantiene fresco y estable. La caja, además, los protege de olores y golpes.
¿Y los lavo?
Este es un hábito bastante común en las casas latinas, y del mismo modo en que sucede con la práctica lavar el pollo, esto es un error. Al lavarlos, lo que haces es eliminar o dañar precisamente esa cutícula protectora de la que hablamos antes. Dejas los poros expuestos, y si el agua está más fría que el huevo, puede crear un efecto de succión que lleve gérmenes hacia dentro.
En general la regla es no lavar los huevos hasta el momento exacto en que los vas a usar. Si están visiblemente sucios, límpialos suavemente con un paño seco. Si necesitas agua, hazlo justo antes de cascarlos.
En resumen
- En la tienda: Normalmente están fuera. Está bien.
- En tu casa: Guarda los huevos directo a la nevera. Sin falta.
- Al guardar: En su caja, en el estante central.
- Al lavar: Solo justo antes de usarlos.
Con estos pasos, te aseguras de que tus huevos estén en perfecto estado para preparar tus mejores recetas.
