¿Se puede hacer merengue con claras congeladas? Si (Aquí te contamos todos los trucos)
Si, como yo, cada diciembre te sobran claras de huevo después de hacer ponche crema, sabes a lo que me refiero. En el momento, con la prisa, las congelas pensando «ya pensaré en algo luego». Pero luego pasan las semanas, abres el congelador y ahí siguen, y te entra esa duda: ¿realmente servirán para algo?
Por mucho tiempo, a mí también me dio miedo intentar hacer un merengue con ellas, pensando que saldría mal.
Mi intento (que no salió como esperaba)
Te soy sincera, un día me animé porque todo lo que leía decía que sí se podía. Pero mi merengue para una receta de galletas fue un desastre. Logré unos picos suaves al empezar, pero en cuanto agregué el azúcar, la mezcla se estancó. Por más que batía, nunca llegó a tener la firmeza necesaria.
Mirando hacia atrás, cometí el error de novato con la temperatura. Estaban descongeladas, sí, pero seguían muy frías. Las claras frías tienen las proteínas «tensas» y no atrapan el aire igual. Además, probablemente eché el azúcar demasiado rápido para el frío que tenían.
La respuesta breve: Sí, se puede hacer merengue con claras congeladas (y hasta queda mejor)
Después de frustrarme, investigué más. Recurrí a un libro que mi novio tiene en su librero de Dario Bressanini. Y encontré que la respuesta a mi pregunta era un rotundo sí. De hecho, la congelación rompe un poco las proteínas de la clara, lo que hace que, si se baten bien, puedan dar incluso más volumen y estabilidad que las frescas. El truco no está en congelar, sino en saber descongelarlas.
Cómo descongelarlas
Cuando se trata de hacer merengue con claras congeladas, el paso más importante es no tener prisa.
- Nevera: Pásalas del congelador a la nevera un día antes.
- Ambiente: Este es el punto donde yo fallé. Sácalas de la nevera una hora antes de batir. Necesitas que estén a temperatura ambiente para que las proteínas se relajen y atrapen el aire como una red fuerte.
Otros detalles que marcan la diferencia
Estas claves de las que voy a hablar ahora, aplican tanto si vas a hacer merengue con claras congeladas, como si lo harás con claras frescas. Son importantes, y marcan una diferencia en el resultado:
- Paciencia con el azúcar: No la lances de golpe. Añádela como una lluvia fina, poco a poco, una vez que las claras ya parezcan una espuma de afeitar.
- Cero grasa: Que no caiga ni una pizca de yema. La grasa es la kriptonita del merengue.
- Ayuda extra: Una pizca de cremor tártaro o unas gotas de limón al empezar ayudan a que la estructura no se caiga, especialmente con claras que llevan tiempo guardadas.
En resumen
No temas a esas claras olvidadas. Para suspiros, pies de limón o galletas, son una opción genial. Solo dales tiempo de aclimatarse, bátelas con calma y verás cómo se transforman en una nube perfecta que todos queremos al hacer merengue suizo.
Al final, cocinar es aprender de lo que no salió, para que la próxima vez sea un éxito.
¿Qué tal si te armas de valor, sacas esas claras congeladas y le das una segunda oportunidad al merengue? ¡Cuéntame en los comentarios tu resultado!
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